La Ciudad del Fútbol de Las Rozas recibió a las futbolistas de la selección nacional en una mañana donde la lluvia, suave e intermitente, no logró apagar la ilusión de las jugadoras en su regreso a la disciplina internacional. A pesar del cielo gris, la energía en el campo era palpable, y ni los intensos ejercicios físicos, supervisados por la seleccionadora Sonia Bermúdez, ni la inesperada ausencia de Cata Coll, reemplazada por Eunate Astralaga, empañaron el ambiente festivo. La atmósfera estaba cargada de expectativas y el apoyo de los aficionados fue inquebrantable, especialmente para figuras como Alexia Putellas y Athenea, quienes recibieron los aplausos y alientos del público, creando una escena emotiva que reflejaba la conexión entre las jugadoras y sus fans.
Los ecos de un reciente Clásico en el Camp Nou todavía resonaban en la mente de las internacionales, quienes habían vivido un partido histórico ante más de 40.000 espectadores, un encuentro donde Claudia Pina brilló con cuatro goles, demostrando el alto nivel de competición al que están acostumbradas. La transición de la rivalidad en el campo a la camaradería en la selección es un testimonio del crecimiento del fútbol femenino en España. Las jugadoras saben que, a pesar de las diferencias de club, ahora todas comparten el mismo objetivo: representar a su país con orgullo y determinación.
El próximo desafío para el combinado nacional es medirse con Estados Unidos, las campeonas olímpicas, en un partido que simboliza el retorno de las campeonas del mundo tras un prolongado período de inactividad. Este enfrentamiento no solo será una prueba de habilidades, sino también un escalón crucial en la preparación para el Mundial de Brasil 2027. A medida que se acerca la competición, la ausencia de figuras clave como Aitana Bonmatí, en proceso de recuperación, y algunas futbolistas que juegan en ligas extranjeras, plantea desafíos adicionales que el equipo debe superar si quiere defender su título mundial.
Irene Paredes, capitana del equipo, dejó claro en rueda de prensa que, aunque los próximos encuentros sean amistosos, su enfoque es de total seriedad. Insistió en que jugar contra las estadounidenses —primeras en el ranking FIFA— no es solo un partido más, sino un test que refleja la ambición y competitividad del equipo. A pesar de que el camino hacia Brasil está lleno de incertidumbres, Paredes mantuvo una actitud calmada y pragmática, subrayando la importancia de la preparación física y mental al llegar al momento decisivo.
Finalmente, la selección partirá hacia Washington para llevar a cabo sus entrenamientos previos a los partidos. La estructura del equipo está enfocada no solo en el rendimiento individual, sino también en consolidar la cohesión grupal, algo vital para afrontar la presión de un Mundial. Con la mirada firme en el horizonte, las futbolistas españolas están decididas a demostrar que han evolucionado y que pueden competir al más alto nivel, mirando a un futuro donde el objetivo es claro: lograr nuevamente la gloria en Brasil.



