Gianni Infantino y la crisis de la FIFA: ¿Cómo perdió su poder?

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, había disfrutado durante años de un ascenso en su carrera política, pero su reciente intento de monetizar el Mundial ha puesto en tela de juicio su liderazgo. Tras organizar lo que él mismo describió como «el mayor acontecimiento humano, social y cultural», Infantino lanzó la idea de crear FIFA Forward Enterprise, un proyecto que buscaría generar ingresos mediante la venta de los derechos comerciales del torneo a inversores privados. Sin embargo, la reacción en contra, incluso de aliados históricos, ha llevado a la retirada del plan en un tiempo récord, mostrando cómo el capital político que acumuló durante una década está en riesgo de diluirse rápidamente.

Durante el Mundial, la gestión de Infantino ya había sido criticada por razones como las pausas de hidratación y el precio exorbitante de las entradas. A pesar de haber presenciado en su mandato un crecimiento significativo del fútbol y haber logrado el respaldo de muchas federaciones, las acusaciones de tratar de hipnotizar a la opinión pública con promesas de un fútbol mejor son constantes. La oposición a su proyecto sugiere que este éxito había ocultado problemas serios de gobernanza y desconfianza, que ahora afloran, eliminando la imagen de un dirigente capaz de limpiar la reputación de la FIFA.

La relación de Infantino con figuras políticas como Donald Trump y su gestión como un aliado de la administración de EE. UU. también han sido eternamente debatidos. Mientras que el Mundial con 48 selecciones fue una apuesta arriesgada que resultó ser un éxito comercial, la implicación de capital privado en la fútbol ha suscitado temores sobre la integridad del deporte. Al ser acusado de llevar a cabo una operación «sórdida y opaca», Infantino se enfrenta a una considerable presión no solo de parte de la UEFA, que ha denunciado su falta de transparencia, sino también de miembros de la comunidad futbolística que consideran que su visión comercial está socavando la esencia del deporte.

La abrupta retirada de FIFA Forward Enterprise también se asemeja al fiasco de la Superliga, un proyecto que fracasó al ser expuesto a la luz pública. La UEFA, que había mantenido un sólido vínculo con la FIFA, ahora ha trascendido a una fase de desconfianza hacia Infantino, quien basó su ascenso en aumentar el apoyo y la solidaridad con las federaciones más pequeñas. Sin embargo, su intento de buscar inversiones privadas ha llevado a ruinosas comparaciones sobre prácticas del pasado, donde el dinero parecía prevalecer sobre la integridad y el desarrollo del fútbol a largo plazo.

A pesar de la pérdida de reputación, Infantino no se ha visto completamente derrocado y todavía conserva una influencia considerable en la comunidad futbolística. El verdadero desafío que enfrenta ahora será el de sofocar el creciente descontento en su entorno y en la industria. Con el plazo para las candidaturas a la reelección ya en el horizonte, sus adversarios están surgiendo con renovados ánimos para desafiarlo, planteando una cuestión crucial: ¿será aún capaz Infantino de dar marcha atrás, o su capital político se ha esfumado de manera irreversible?