La productividad agrícola en África ha mostrado un crecimiento significativo en las últimas décadas, aunque aún se requiere un avance substancial para mejorar las condiciones de vida de los pequeños agricultores y fomentar un crecimiento económico sostenible. Durante la Cena de Impacto de TIME, que tuvo lugar en Kigali, Ruanda, el pasado 2 de septiembre, expertos en agricultura, clima y desarrollo cuestionaron la eficacia de las inversiones realizadas hasta ahora. Moderados por Justin Worland, corresponsal senior de TIME, los líderes discutieron un reciente informe de AGRA que revela que la producción agrícola en el continente se ha duplicado en los últimos 20 años, destacando, sin embargo, que dichos logros no se han institucionalizado adecuadamente dentro de un sistema de alimentos más integral.
Ismahane Elouafi, directora ejecutiva de CGIAR, subrayó la necesidad de abordar la productividad agrícola de manera más sistémica, enfatizando que, si bien se ha mejorado la salud del suelo, otros factores como el acceso al agua y sistemas de riego eficientes continúan siendo grandes obstáculos. «Hemos aumentado la productividad, pero no lo suficiente», comentó Elouafi. La situación revela que muchos países africanos aún subestiman la importancia de los sistemas alimentarios en sus agendas económicas, lo que resulta en un desaprovechamiento del potencial agrícola del continente.
Kingsley Moghalu, del Instituto para la Gobernanza y la Transformación Económica, refirió que la agricultura representa el 20% del PIB africano y emplea a más del 60% de la población activa. Con una proyección de que África albergará el 25% de la fuerza laboral global para 2050, Moghalu insiste en que hay una oportunidad crucial para el crecimiento económico si se capacita a los jóvenes en el sector agri-alimentario. Sin embargo, este proceso solo se materializará si las necesidades de los pequeños agricultores, quienes constituyen la columna vertebral del sector agrícola, son efectivamente atendidas.
Temiyeoluwa Alabi, jefe de comunicaciones corporativas de ThriveAgric, señaló la importancia de considerar a los pequeños agricultores como pilares en la cadena de valor agrícola. «Sin el reconocimiento de su rol vital, no podremos liberar el verdadero valor de la producción agrícola en África», apuntó Alabi, añadiendo que la prosperidad del agricultor es fundamental para el desarrollo de un sistema alimentario robusto y eficiente. El acceso a financiamiento, recursos y mercados es crucial para empoderar a esta fuerza de trabajo y maximizar su contribución al desarrollo económico.
Elouafi también destacó las oportunidades que brindan los avances tecnológicos, como la Inteligencia Artificial y el análisis de datos, para optimizar la cadena de valor agrícola. Sin embargo, Elizabeth Wathuti, activista climática, advirtió sobre el riesgo de que estas tecnologías desplacen las necesidades reales de los agricultores. «Cualquier cambio debe centrarse en fortalecer a los agricultores y asegurar su seguridad alimentaria y rentabilidad», afirmó. En este contexto, el éxito se medirá no solo en el rendimiento, sino también en el bienestar general del agricultor, subrayando la necesidad de un enfoque integral que no ignore las condiciones del terreno y las realidades climáticas.



