El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dirigió a la Asamblea General de la ONU recientemente, desestimando las acusaciones de genocidio en Gaza como «la mayor mentira del siglo». Durante su enérgico discurso, Netanyahu defendió a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) como «el ejército más moral del mundo», señalando los esfuerzos de Israel en la provisión de ayuda alimentaria y campañas de vacunación en la región. Afirmó que Israel no solo evita el genocidio, sino que trabaja para proteger a la población en Gaza, desafiando así las alegaciones internacionales que han surgido en la esfera diplomática y legal. El discurso se dio en un contexto de creciente descontento, evidentemente visible cuando varios delegados abandonaron la sala en protesta.
Las acusaciones de genocidio han tomado un sentido jurídico tras la presentación de un caso por parte de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que ha ordenado a Israel adoptar medidas provisionales bajo la Convención sobre el Genocidio. No obstante, el tribunal no ha emitido aún un fallo concluyente sobre si las acciones israelíes constituyen genocidio. Este conflicto en Gaza ha desencadenado una serie de estudios y reportes, incluido un informe de una comisión de investigación de la ONU que, en septiembre de 2025, determinó que las políticas de Israel en la región cumplían con la definición legal de genocidio, lo cual fue categóricamente rechazado por el gobierno israelí.
Por otro lado, la relación de Netanyahu con líderes globales se ha vuelto más tensa, especialmente con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien fue objeto de duras críticas por parte de Netanyahu durante su discurso. El primer ministro israelí acusó a Mamdani de ser un «alcalde antisemita» que promueve afirmaciones injuriosas sobre Israel y su ejército. Estas acusaciones se producen en un contexto de aumento del antisemitismo en Nueva York, donde, según cifras del NYPD, los incidentes antijudíos han representado el 57% de todos los delitos de odio reportados. Los comentarios de Netanyahu ponen de relieve la polarización que enfrentan las figuras políticas con respecto al conflicto en Gaza y sus implicaciones más amplias.
En un discurso previamente grabado, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, también dirigió sus críticas a la ONU, argumentando que el pueblo palestino enfrenta un momento crítico debido a lo que él calificó de limpieza étnica por parte de Israel. Abbas, que no pudo asistir a la asamblea tras la denegación de su visa, instó a la comunidad internacional a reconsiderar el suministro de armas a Israel y a reconocer la situación crítica en Gaza. Según el Ministerio de Salud de Gaza, más de 73,000 palestinos han fallecido desde la intensificación del conflicto tras el ataque terrorista de Hamas el 7 de octubre de 2023, lo que plantea preguntas severas sobre la vigilancia de los derechos humanos en la región.
La atención internacional sobre la guerra en Gaza ha sido prominente en las intervenciones de otros líderes mundiales durante la ONU. António Guterres, Secretario General de la ONU, caracterizó los recientes eventos en Gaza como una escala de violencia y destrucción sin precedentes, mientras que otros líderes, como Emmanuel Macron y Andy Burnham, hicieron un llamado a la acción internacional. La comunidad mundial parece muy unida en la urgencia de abordar la crisis en Gaza, pero enfrenta desafíos significativos en la implementación de soluciones efectivas y duraderas, en medio de tensiones políticas y conflictos de intereses en la esfera internacional.




