El médico de la Casa Blanca ha declarado que el presidente Donald Trump se encuentra en «excelente salud» tras su examen médico más reciente. Este informe, el tercer chequeo conocido desde su regreso al cargo, señala que Trump, quien se convierte en el presidente más anciano en la historia de Estados Unidos al acercarse a su cumpleaños número 80, ha sido aconsejado a mejorar su actividad física y perder peso, después de haber ganado 14 libras desde su última evaluación médica en abril de 2025. El examen fue realizado en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed y proporcionó detalles exhaustivos sobre su condición física y mental.
El informe del Dr. Sean Barbabella, médico personal del presidente, asegura que Trump tiene una función cardíaca y pulmonar robusta, además de estar «totalmente apto» para cumplir con sus responsabilidades como Comandante en Jefe y Jefe de Estado. Se le realizaron diversas pruebas, incluyendo ecocardiogramas y chequeos para evaluar su salud mental, lo cual resulta especialmente relevante dado el aumento de la presión pública sobre la salud cognitiva de líderes de edad avanzada. Todo esto se da en un contexto donde la percepción de la salud presidencial es cada vez más importante, tanto para los ciudadanos como para los analistas políticos.
El informe revela que Trump mide 75 pulgadas y pesa 238 libras, lo que le da un índice de masa corporal (IMC) de 29.7, situándose en la categoría de sobrepeso. A pesar de esta situación, el Dr. Barbabella indicó que la edad cardíaca de Trump se estimó en 14 años menor que su edad cronológica, lo que sugiere un estado de salud físico fuerte. Sin embargo, se han planteado comparaciones sobre su estado de salud en relación con el de otros líderes, especialmente en el contexto de su rivalidad con el ex presidente Joe Biden, quien también ha sido objeto de dudas sobre su salud mental debido a su edad.
En cuanto a los tratamientos médicos, el presidente está bajo medicación para el control del colesterol y toma aspirina diariamente para reducir su riesgo de eventos cardiovasculares. El informe menciona que algunas de las cicatrices y moretones visibles pueden atribuirse al uso de aspirina y a su rutina intensa, que incluye múltiples compromisos diarios. También se reportó una leve hinchazón en las piernas, derivada de un diagnóstico previo de insuficiencia venosa crónica, que ha mostrado mejora desde su último chequeo.
A pesar de que Trump ha expresado su disposición a compartir sus registros médicos, muchos estadounidenses permanecen escépticos sobre la veracidad de la información proporcionada. Una encuesta reciente sugiere que el 70% de los ciudadanos consideran que los políticos no son honestos acerca de su salud. Aunque no existe una obligación legal para que los presidentes liberen sus registros médicos —protegiendo esta información la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de Seguros de Salud (HIPAA)—, la transparencia en el tema sigue siendo una expectativa para muchos votantes, como evidencian las opiniones a favor de un requisito legal para tal divulgación.




