Studio Ghibli: ¿Por qué una escena dura solo 4 segundos?

Studio Ghibli ha sido reconocido recientemente con el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026, un galardón que celebra la excepcional calidad y profundidad de las películas producidas por este icónico estudio japonés. Fundado por los genios Hayao Miyazaki e Isao Takahata, Ghibli ha entregado obras maestras que han dejado una huella indeleble en el cine animado. Este reconocimiento no solo destaca lecciones y cuentos memorables, sino también el notable proceso de elaboración que respalda cada fotograma, así como la meticulosa artesanía involucrada en su creación.

Cada película de Studio Ghibli es un testimonio del amor por el detalle, a menudo llevando años en desarrollarse. Un ejemplo reciente y notable es «El chico y la garza», que se tomó hasta siete años para completarse y que recibió elogios generales en el Festival de San Sebastián. La duración de la producción refleja la visión y dedicación de sus creadores. Sin embargo, no todas las obras tardan tanto, como es el caso de «El viento se levanta», que, aunque no necesitó tanto tiempo, presenta una escena que ilustra perfectamente el compromiso de Miyazaki con su arte.

La notable secuencia que destaca en «El viento se levanta» ocurre durante el Gran Terremoto de Kanto de 1923, una explosión de caos que dura apenas cuatro segundos en pantalla, pero que los animadores de Studio Ghibli necesitaron más de un año para adornar con vida. En esta escena, una multitud de personajes se desplaza en distintas direcciones, cada uno mostrando ansiedad y determinación, un retrato vívido de la lucha humana frente a la adversidad. La ambición de Miyazaki al crear esta secuencia demuestra su devoción inquebrantable hacia el detalle y la autenticidad.

La visión de Hayao Miyazaki sobre las multitudes es fundamental para entender su enfoque hacia la animación. Según el director, «Las multitudes no son un grupo triste y sin rostro, conforman la sociedad», lo que revela su deseo de dar vida incluso a los personajes por un momento. La responsabilidad de materializar esta visión recayó en el animador Eiji Yamamoto, quien honró el mandato de Miyazaki al crear una secuencia llena de realismo. Es un ejemplo claro de cómo Ghibli logra un equilibrio delicado entre la fantasía y la realidad, lo que hace que sus historias resuenen de una manera tan profunda.

A pesar de las especulaciones sobre su retiro tras «El viento se levanta», Hayao Miyazaki ha demostrado que todavía tiene mucho que ofrecer. Con el reciente lanzamiento de «El chico y la garza», el director reflexiona sobre su vida y sus experiencias, ofreciendo una visión nostálgica a través de sus narrativas características. Actualmente, se sabe que Miyazaki ya trabaja en un nuevo proyecto, y se espera que, al igual que sus obras anteriores, también tome su tiempo para desarrollarlo. Con cada proyecto, podemos anticipar otra obra maestra llena de esencia y detalles que continúen enamorando a los cinéfilos de todo el mundo.