El vicepresidente J.D. Vance declaró el jueves, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, que no caracterizaría a Estados Unidos como estando en guerra con Irán, a pesar de los recientes intercambios de ataques entre ambos países. Esta afirmación se produce en medio de un conflicto que se ha prolongado por más de seis meses, con la administración Trump evitando proporcionar un cronograma claro sobre cuándo podría culminar esta confrontación. «No lo llamaría una guerra», insistió Vance, argumentando que actualmente no hay disparos activos, una distinción que puede parecer sutil pero que refleja la postura oficial de evitar formalmente la etiqueta de guerra.
El contexto de esta declaración es un aumento reciente de las hostilidades que involucra ataques estadounidenses dentro de Irán y represalias iraníes en la región. Este intercambio de agresiones ha puesto de relieve un argumento que los republicanos, incluido el presidente Trump, defendieron desde el inicio del conflicto: que se está llevando a cabo una operación militar limitada en lugar de una guerra prolongada que requeriría la aprobación del Congreso bajo la Constitución. Sin embargo, con más de seis meses de ataques y contraataques, la diferencia entre una operación militar limitada y una guerra total parece cada vez más borrosa.
Vance reconoció que ha habido un reciente «brote» de hostilidades, pero se mostró firme en que la fase más intensa de la campaña militar estadounidense había pasado. Detalló que la Operación Epic Fury, que sucedió a la Operación Midnight Hammer del año pasado, fue una intervención decisiva que afectó enormemente la capacidad militar de Irán, aunque sugirió que lo más crítico en este momento no son las operaciones de combate, sino los esfuerzos para prevenir que Irán obtenga armas nucleares y para garantizar la seguridad de los mercados de energía global.
La administración Trump se enfrenta a un dilema complejo: por un lado, la presión económica sobre Irán continúa intensificándose mientras que, por otro, las operaciones militares son cuidadosamente calibradas para evitar un nuevo conflicto prolongado. Vance admitió que los precios de la gasolina son una preocupación creciente para la administración, aunque defendió la idea de que podrían ser aún más altos sin la intervención de Estados Unidos. Además, afirmó que la recuperación del tráfico de petróleo por el estrecho de Ormuz es un objetivo central para estabilizar los precios de la energía antes de las cruciales elecciones de medio término.
En medio de estas tensiones, el presidente Trump ha instado a los iraníes a levantarse contra su régimen, mientras que las autoridades iraníes continúan atacando intereses estadounidenses en respuesta a los Hombres. Las recientes acciones de bombardeo han suscitado preocupación por las bajas civiles, con informes de ataques que han afectado a celebraciones de bodas en Irán, algo que Vance cuestionó, sugiriendo que el relato iraní podría no ser fiable. La administracion está realizando investigaciones al respecto, pero se mantiene firme en su retórica, sugiriendo que las operaciones continuarán hasta que se garantice la seguridad en la región.




