Horas después de un intenso enfrentamiento con los republicanos del Senado, el presidente Donald Trump criticó abiertamente la decisión del Senado de votar a favor de terminar con las operaciones militares en Irán. Durante una entrevista en la Oficina Oval, Trump advirtió que este voto podría perjudicar las negociaciones en curso, sugiriendo que darle a Irán un respiro podría empoderarlos. Al responder a las preguntas de los periodistas, Trump manifestó su confianza en el progreso de las conversaciones con Irán, subrayando que «estamos bien en nuestras negociaciones», y desestimando el impacto de la votación como algo «insignificante».
El enfrentamiento se produjo en un almuerzo privado en el Capitolio, que comenzó con la expectativa de que Trump presionaría a los senadores para que impulsaran su legislación electoral, la Ley SAVE America. Sin embargo, la conversación se desvió hacia la votación bipartidista que había tenido lugar el día anterior, instando a Trump a cerrar las operaciones militares o buscar la aprobación del Congreso para continuar. Este conflicto interno dentro del Partido Republicano destaca la creciente tensión en torno a la política exterior justo cuando se acercan las elecciones intermedias.
Los senadores presentes relataron que Trump llegó visiblemente frustrado y dirigió su ira hacia aquellos que votaron en contra de su postura. Entre ellos se encontraban figuras prominentes como Lisa Murkowski, Susan Collins, Rand Paul y Bill Cassidy. Cassidy, quien había defendido su decisión de votar en favor de la resolución, protagonizó un acalorado intercambio con Trump, insistiendo en que la administración no había comunicado de manera efectiva el avance de las operaciones militares, que originalmente se pensaron como breves y ahora se han extendido.
Aunque la resolución de poderes de guerra, que fue aprobada por el Senado, no puede forzar la retirada de tropas, su adopción representa un importante mensaje bipartidista sobre la necesidad de un mayor control del Congreso en las decisiones de conflicto militar. Esto subraya la creciente frustración entre legisladores sobre el enfoque del presidente hacia Irán y resalta el debate sobre el rol que el Legislativo debería tener en este tipo de situaciones. A pesar de que los aliados de Trump están en desacuerdo con este enfoque, también han expresado dudas sobre el acuerdo de la administración con Irán.
En medio de esta controversia, Trump decidió cancelar la firma de una legislación bipartidista de vivienda, poniendo de manifiesto su determinación de priorizar su agenda legislativa, específicamente la Ley SAVE America. El líder de la mayoría del Senado, John Thune, expresó con firmeza que la aprobación de dicha ley no era realista, lo que llevó a una atmósfera tensa dentro del partido. Finalmente, al salir de la reunión, Trump reafirmó su afecto por algunos de los senadores, aunque dejó claro que no tenía un buen juicio de todos ellos, exacerbando aún más las divisiones dentro de su propio partido.




