La tía de Kleiber Moran, un niño de dos años que fue rescatado después de estar seis días atrapado entre los escombros en Venezuela, compartió su inmensa alegría y su dolor con la BBC tras la reunión con su sobrino. Andreína Sarmiento, de 23 años, prometió cuidar de Kleiber con el amor y la dedicación de una madre hasta que se reencuentre con su hermana, Ana Luz, quien permanece desaparecida. La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, destacó el rescate como una «fuente de esperanza para nuestro pueblo», en medio de la tragedia provocada por dos grandes terremotos que sacudieron la región. La búsqueda de otros sobrevivientes continúa mientras los equipos de rescate trabajan incansablemente.
La conmovedora historia del rescate de Kleiber tuvo un impacto profundo en Andreína. Su alegría al ver a su sobrino no pudo eclipsar la angustia de no poder localizar a su hermana. «Cayó al suelo y gritó y lloró» cuando recibió la noticia de su rescate, reflejando la montaña rusa de emociones que han enfrentado tras la catástrofe. Ahora, en un hospital en Caracas, Andreína se aferra a la esperanza de que Ana Luz y su esposo sean encontrados. «Estoy orando mucho a Dios», confesó, reafirmando el lazo inquebrantable que comparte con su familia.
La salud de Kleiber, afortunadamente, no presenta lesiones graves, y su tía describió los pequeños avances que ha mostrado desde su rescate. «No tiene ni una sola fractura», aseguró con una sonrisa, mientras el pequeño jugaba y se acomodaba con una manta de Spiderman. La recuperación de Kleiber es un rayo de luz en medio del dolor colectivo que viven los venezolanos tras el desastre natural. Sin embargo, Andreína no puede evitar sentir la ausencia de su hermana, con quien tenía una relación muy cercana y cotidiana.
Andreína Sarmiento describió el vínculo especial que mantenía con su hermana, quien siempre llevaba a Kleiber a todos lados y se preocupaba por su bienestar. «Donde quiera que iba, su hijo también iba», recordó ella con nostalgia. Esta conexión resalta la importancia de la familia en los momentos de crisis, y la angustia de perder la comunicación en situaciones tan trágicas como esta. La búsqueda de Ana Luz continúa, y Andreína mantiene la fe en que su hermana será encontrada con vida.
A pesar del desgarrador contexto, Andreína se aferra a la esperanza de que Kleiber cumplirá un papel significativo en el futuro. «Creo que él tiene un propósito en el mundo», reflexionó. La tragedia de los terremotos ha dejado un saldo devastador que asciende a más de 2,295 muertes, con miles de personas desaparecidas. La comunidad internacional sigue atento a la situación en Venezuela, asistiendo en la búsqueda y ofreciendo apoyo. La historia de Kleiber no solo representa un rescate milagroso, sino también un símbolo de la resiliencia y el amor familiar en tiempos difíciles.




