La situación en Cuba ha alcanzado un punto de ebullición, después de que los cubanos de diversas localidades se unieran al reclamo de luz y energía. El martes por la tarde, se escucharon cacerolas golpeando en diferentes partes de la isla, reflejando el descontento popular por el tercer corte de energía nacional que ha experimentado el país durante 2023. A pesar de que el régimen comunista suele reprimir las manifestaciones, en estos días ha habido brotes de protesta espontánea en varias regiones afectadas severamente por apagones.
El contexto de los cortes de energía en Cuba es complejo, marcado por una grave escasez de combustible exacerbada por las sanciones de Estados Unidos y un bloqueo petrolero que limita aún más el acceso a recursos energéticos. Aunque los oficiales del gobierno afirmaron que la mayor parte del país había logrado recuperar la electricidad, manifestantes en localidades como Santiago de Cuba continuaban exigiendo, con gritos de «¡enciendan las luces!», el restablecimiento del servicio. Las distancias entre la realidad de los cubanos y la información oficial se hacen cada vez más evidentes.
Los cortes de electricidad, que están diseñados supuestamente para conservar el combustible escaso, han llevado a situaciones insostenibles, especialmente en áreas rurales, donde los residentes pueden estar sin electricidad por hasta 70 horas continuas. Las comunidades urbanas tampoco están a salvo, con cortes programados que pueden extenderse a 30 horas. La compañía eléctrica estatal no ha proporcionado una explicación clara sobre la causa de estos apagones imprevistos, aumentando la frustración entre la población.
El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció en declaraciones recientes el creciente descontento entre los cubanos debido a la escasez de productos básicos y los prolongados cortes de energía. Sin embargo, en lugar de responsabilizar al gobierno cubano por los problemas, instó a los ciudadanos a dirigir su ira hacia Estados Unidos, considerando las sanciones y el embargo como los verdaderos responsables de los sufrimientos que padece la población. Este enfoque ha desatado críticas, ya que muchos cubanos consideran que el mal manejo interno también juega un papel crucial en la crisis actual.
Las tensiones entre Estados Unidos y Cuba han aumentado significativamente en los últimos meses, especialmente a raíz de las nuevas sanciones impuestas por la administración Trump. El embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Michael Waltz, en un evento reciente, culpó al gobierno cubano de no proporcionar servicios básicos a su gente, a pesar de que asegura que hay suficientes recursos para mantener el control del régimen. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores cubano acusó a Estados Unidos de intensificar una guerra contra la isla, complicando aún más el panorama político y social de Cuba.




